Novadrone mentioned in ABC newspaper

In Spanish:

El futuro del campo andaluz está en el aire. Volando sin piloto, concretamente. Los dispositivos UAVs – «unmanned aerial vehicle» o «vehículo aéreo no tripulado»– son unos dispositivos que sobrevuelan los cultivos y ayudan, por ejemplo, a localizar una plaga. Como unos aviones teledirigidos, aplicados a la agricultura.

Las aplicaciones de estos aviones sin tripulación son muchos: permiten adecuar el riego (incluso por zonas dentro de la misma plantación), identificar de forma certera dónde y qué tipo de plaga afecta a las plantas, localizar malas hierbas e incluso espantar pájaros que amenazan la cosecha. Hasta la llegada de estos aparatos, eran las avionetas y los satélites los que se encargaban de estas labores. A diferencia de esos dispositivos, «los drones pueden volar en cualquier momento y tantas veces como se quiera, lo que reduce los costes operativos» explica René de la Torre, quien está al frente de Novadrone, una de las empresas que fabrican desde Andalucía estos aviones sin piloto. «Al volar más cerca del suelo, los drones obtienen mayor resolución», abunda. Más imágenes y mejores fotos significa un diagnóstico más acertado y, por lo tanto, ahorro en la producción y mejora de la cosecha.

En es misma línea Rodrigo Valdivieso Raffo, encargado el departamento de desarrollo de esta tecnología en el aeronáutica sevillana Elimco, expone que el uso de «drones» supone un ahorro de hasta el 10% de agua y productos fitosanitarios. Además, implica un aumento de la producción de otro 10%. Todo ventajas para Valdivieso: «Calculamos que con lo que se ahorra el agricultor en producir en agua y pesticidas, puede pagar el uso del drone». El extra de producción sería el beneficio que se embolsa. ¿Cuánto es eso en dinero? Cada cultivo es un mundo, pero para hacerse una idea, tomando un estudio de riego para un viñedo, Antidio Viguria, del Centro Avanzado de tecnologías Aeroespaciale (Catec) estima que el empresario puede ahorrar unos 120 euros de agua por hectárea.

Herbáceos y melocotón
Hasta ahora el uso de «drones» en el campo andaluz ha sido marginal y reducido en gran medida a estudios de viabilidad. Aunque hay cultivos para los que estos dispositivos son especialmente adecuados. «Los herbáceos y los de alto valor añadido», resume Rodrigo Valdivieso. En el primer caso porque cualquier reducción de gasto –en agua, en fitosanitios– multiplicado por muchas hectáreas supone al final un ahorro enorme. Y en el segundo, porque ante cultivos que necesitan de mucha inversión, el ahorro ayuda a competir en mejores condiciones al reducir el precio de producción.

Cambios legislativos
El mayor problema para las empresas del sector está en las leyes que gestionan el uso de «drones» en el campo. «La legislación no nos ayuda», indica Viguria, de Catec. «Ahora mismo solo se permite el vuelo de “drones” de más de dos kilos –la mayoría de los que cargan cámaras– a 500 metros de donde se sitúa el técnico de vuelo», lo que limita su uso a cultivos muy intensivos. «Esto es como cuando empezaron a circular los coches junto a los caballos hace un siglo. La gente tenía miedo y decía que era una barbaridad», explica de forma gráfica Valdivieso. «Pero luego se acostumbraron. Lo mismo pasará con los “drones”», vaticina.

El objetivo del sector es de momento que la legislación cambie, es decir, aumente la distancia desde la que se puede volar un dispositivo no tripulado. Por ahora piden llegar a un kilómetro desde el técnico, lo que ayudaría a extender el uso de la tecnología a cultivos extensivos.

Mientras esos cambios suceden, ellos miran a Suramérica. Los principales nichos de mercado de las empresas tecnológicas andaluzas embarcadas en la producción de «drones» está en Chile, Argentina y Uruguay. De momento en Andalucía su uso es meramente experimental.

Please, visit our Nomad AG to obtain more information related with agriculture applications.
2017-05-22T17:39:52+00:00 05/01/2015|Categories: News|